GRACIAS

Feliz viaje bebé peludo.

Hoy a pocos día de tu partida, estoy menos triste querido amigo, te extraño mucho, no pensé que me pegaría tanto tu ausencia, tu olor y tus caricias.

Recuerdo el primer día que llegaste a mi casa, te trajo mi tía, fue un regalito de DIOS, ella me dijo –oye, quieres este perrito, mira, se lo dio su madrina a mi hija, pero ella es alérgica al pelo de animales.- Te mostró con la mano derecha, eras tan pequeño que apenas cabías en ella. Cuando te vi tus ojos tristes y tus pestañas tan largas, tus orejotas, tu pelito pinto blanco con miel, no dudé en decir que sí, obvio yo no trabajaba para tener esa solvencia económica, pero mis papás sí, entonces pudimos tenerte en casa porque ellos iban a pagar tu manutención. GRACIAS A AMBOS CLAROOOO.

A la semana de tenerte, nos dimos cuenta que caminabas un poco de lado, fuiste un pequeño muy enfermizo.

Te llevamos al doctor a ponerte las vacunas, ahí me enamoré obvio “platónicamente” de un veterinario, como olvidarlo y en realidad él no entraba en mis “estándares de belleza masculina”, sólo era amable contigo y creo que eso me enamoró, posteriormente me di cuenta que era amable con todas las mascotas de quienes lo visitaban en la consulta… auch!!

Te recetaron tu dieta blanda, porque acababas de salir de la tienda de +kotas y estabas desnutrido, me dijeron que casi perdías la vida, pues te quedaste hospitalizado poco más de una semana, me pareció una eternidad no verte, cuando te visitaba en el hospital y solo salía tu linda carita de cachorro asustado, como que no sabías porqué yo te había abandonado o dejado en ese lugar.

Tu patita era tan pequeña, sin embargo, te metieron un catéter y por ahí entraba el suero, dicen que estabas deshidratado y esa era una manera de que te pudieras recuperar pronto.

Después de pasar casi un mes en el hospital veterinario, te quedaste en casa conmigo, yo estaba cursando la preparatoria, en las mañanas yo te daba de comer, pues entraba por la tarde a la escuela. Creciste muy rápido, ni cuenta me di, yo lo atribuyo a que siempre te he vi como un bebé, como cuando te trajeron a casa por primera vez.

Siempre fuiste muy educado, siempre tuve tiempo para dedicarte, sobretodo para entrenarte. Una amiga me dio unas hojas en francés y me dijo: -Con eso tu perro aprenderá, no es necesario que lo lleves a una escuela, tu misma lo puedes hacer-. No sabes lo gratificante que era para mi enseñarte todo y que me obedecieras

Cuando salíamos a la calle siempre intenté sacarte sin correa, te adiestré muy bien, en realidad tu eras muy aplicado y siempre me mostrabas lo bien que lo hacías, no sabes como llegué a amarte tanto, eras como mi bebé, siempre quise tener un perrito que viviera conmigo, bajo el mismo techo, lógicamente con mi familia había reglas.

Creo que el 2014 fue muy decisivo para mí, la vida me mostró muchas cosas, cuando me fui a vivir independiente de mi familia, te puedo decir que fueron unos de los días más hermosos de mi vida, pues te llevé conmigo, vivimos muchos días juntos, aunque no te gustaba estar solo, yo tuve un trabajo con pocas horas sin ti, solo una o dos veces nos separamos muchas horas, pero intentaba estar el mayor tiempo contigo posible.

Cuando fui a comprar tu cama, porque decidí llevarte conmigo a vivir, la coloqué al lado de la mía y como tu habías perdido el oído, pues no escuchabas nada, sin embargo te levantabas en la madrugada al lado de mi a olfatearme y cuando sentías mi respiración cerca de ti me ponías tu nariz húmeda en la frente y regresabas a tu camita.

Todo eso tuvo que pasar para que estos últimos años estuviéramos felices. Casi todo ese tiempo anduvimos juntos, la verdad es que estar contigo fue muy bonito, sólo querías que yo te mimara, salíamos a caminar en la mañana y en la noche, cepillaba tu pelito suave y te dejaba tu comida, me desaparecía 4 horas en el trabajo y llegaba a buscarte a casa mientras tu aullabas porque no me veías.

Cuando regresábamos a la casa de mi papá, estábamos de nuevo juntos, pero no te tenía ya aquí todo el tiempo conmigo, a veces salía y como tú llorabas no me gustaba dejarte encerrado.
Si, caminabas, pero ya no podías bajar las escalera ni subirlas, te sofocabas mucho y prefería cargarte.

No sabes como te extraño osito de peluche, no sabes como me ha dolido estar sin ti, extraño sentir tu carita en mis piernas.

Una noche, el 6 de octubre, llegó la hora de dormir y apagué la luz de la recámara, solo escuchaba tus pasitos y tu jadeo… como pudiste te levantaste de tu cama, sentí horrible y una impotencia de verte como se abrían tus patitas delanteras y no podías sostenerte. Bajamos 3 veces a que hicieras tus necesidades. Me hubiera gustado mucho ayudarte y decirte que estaba bien donde te orinaras, apenas podías ponerte en pie y lo hiciste muy bien.

En la madrugada te recosté en mi cama, no quisiste dormir mucho conmigo, esperamos que dieran las 8 de la mañana, te envolví en una cobija y te llevé de nuevo al veterinario, sólo que esta vez lo hice en el auto. Tus ojos, como los recuerdo, me estabas diciendo adiós y yo buscaba que te salvara el doctor, nunca nos abrió la puerta. Nos marchamos de regreso a casa.

Cuando llegamos te bajé con la cobija y te senté en el suelo, después solo me miraste y no caminaste, te dije ven, camina un poco, estamos en casa. Solo jadeabas y no caminabas, te cargué hasta llegar a la puerta del zaguán y volviste a quedarte igual, yo te pedí que esperaras a las 10, porque a esa hora abría sus puertas la veterinaria, faltaba hora y media. Volví a cargarte, esta vez te puse en la puerta de la casa. Ahí te volví a hablar y no hiciste ningún movimiento. Después caminé para la cocina a llenar el vaso de la licuadora con avena y hacerme algo para desayunar, cuando sentí que caminaste hacia mí, pero no pudiste más. Te abriste de nuevo de patitas y cuando te vi muy tranquilo y sin jadear me acerqué y estabas dando tu último aliento. Sólo grité –NOOOOOO- no sabía bien que hacer, estábamos solo tu y yo.

Siempre me dio miedo tocar muertos y te cogí, sin miedo ni nada. Fue una experiencia muy triste, después de vivir 16 años contigo aunque los últimos años fueron diferentes. Estuvimos más juntos que nunca. Perdóname por todas las veces que no estuve ahí, por las veces que preferí estar sola a estar contigo, cuando tú lo único que me enseñaste fue a amar.

Y tú… ¿Haz perdido a una mascota muy querida?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s