Una cita inusual con Mr. Darcy

“Un hombre con quien salí hace un par de años me invitó a comer hace un par de meses, sí, no es que me haya vuelto a buscar, sino que nos encontramos justo cuando  yo iba  saliendo de mi actual empleo y él estaba caminando sobre la misma cera. Es de esos hombres que están hechos a la antigua, no lo sé, podría describirlo como un caballero, cuando viene conmigo, camina del lado de los coches, voltea a verme constantemente para saber si necesito ayuda, no se adelanta ni se atrasa, va justo a mi lado, me da la mano buscando cualquier pretexto. Al cruzar la calle se coloca un paso adelante para abrirme paso y seguir caminando, sin decir también que siempre viste pulcro desde el cabello hasta los zapatos.  Digamos que es como Mr Darcy.

Nos saludamos con mucho entusiasmo, ese día recuerdo que volví a sentir la misma atracción que sentí hace tiempo y sentí que él también lo hizo, de verdad me sorprendió que sigue siendo muy dulce y atento y no le di una oportunidad para seguir saliendo con él, bueno, más bien, no me di yo para salir con él ni con nadie.

Ese día que comimos juntos, me sentía muy cómoda, en casa. Observé cuánto me gustaba y vi que yo me encontraba muy en paz y sentía mucha calma. Esa sensación me gustó.

Antes simplemente pensaba en las citas ¿le gustaré? ¿le pareceré ridícula? ¿le molestará si le digo que siento en mi panza mucha emoción?  ¿le diré lo que pienso? BASTAAA… Los pensamientos de antes ya no se comparaban conmigo hoy. Había encontrado mucha calma, mucha paz estos años que estuve sin pareja, decidí conocerme a fondo y me di cuenta que no era yo quien creía ser. Me di cuenta de que lo que recibía constantemente era solo parte de mi preparación de la vida. Y hoy más que nunca estaba dispuesta a recibir con los brazos abiertos las situaciones para crecer, las oportunidades  que me llevarían a mi siguiente parada.

Este hombre no me da ninguna seguridad, sino que hoy me siento más segura, este hombre no me hace sentir confiada, sino que yo estoy hoy repleta de confianza por mí misma, capaz de mostrarla al mundo y a quien sea. Ese hombre no es que me haga sentir amada, sino que aprendí a amarme y como doy amor, es lo mismo que por ende estoy recibiendo. De no haber sido por él, seguramente no me hubiera dado el chance de salir con nadie. Me encanta la manera en la que me hace partícipe de sus cosas, me encanta no conocer sobre algo y que sea él quien quiera mostrarme esas cosas que yo no sabía.

He tenido citas con hombres de mi edad y hombres más grandes, considerablemente grandes, unos 10 años máximo. El trato que te da un hombre mayor es gratificante en cuanto a caballerosidad, no quiero decir que hay hombres de mi edad que no son caballeros, sino que en este caso, él siendo uno años más grande que yo, me sabe complacer y está contento de hacerlo. No sé cuánto dure esto, pero sólo sé que lo estoy disfrutando.

Recordé que fue justo ese día cuando iba a la entrevista de mi actual trabajo, traía un vestido, tacones y me había alaciado el cabello para mi entrevista… ”

Fragmento de un libro que se está cocinando…

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