Cuando alguien te mira de verdad…

De pronto andamos por la vida sintiendo que nadie nos quiere, estamos sumergidos en la queja, en un estado vibratorio denso, nos sentimos pesados, y sin embargo,  tiempo después conocemos a alguien que se acerca a nosotros y ve más allá de lo que nosotros mismos vemos de nosotros y huimos por temor a que nos “descubran”.

El miedo cada vez crece en una forma exponencial, cada vez se apodera de la mente. Vivir en el miedo es vivir desde la mente, el corazón no tiene miedo, porque el intuye, bombea y vibra, él sabe y no está desconectado del amor, no hay peor infierno que el que se vive desde la inconciencia, porque ahí entra el miedo.

Encontramos personas que hacen que de verdad nos descubramos, le llamamos “malas experiencias”, pero gracias a estos, gracias a la oportunidad que nos dan de vivir esas situaciones desagradables, es como nos damos cuenta de que podemos tomar conciencia y decidir si queremos trabajar en nosotros, si queremos empoderarnos para ser responsables de nuestros actos, ya de plano si no queremos verlo, podemos vivir victimizados.

A veces buscamos una pareja para que nos cubra los vacíos que tenemos, eso no es bueno ni malo, porque juzgar esa situación solo la hace el ego, podemos sentir si nos gusta eso o no. Pero si no hacemos algo por nosotros, volveremos a repetir los mismos errores sino es que peores.

Como no nos sentimos merecedores del amor, miramos a quien se atreve a vernos como alguien indigno, porque como “no merecemos ser amados”, pues obvio tendemos a huir, y… ¿Saben qué? Esa persona no se va a ir. Esa persona va a estar ahí, esperando y mirando nuestro lado “bueno y malo”, pero si de verdad no queremos que esa persona nos mire y se vaya, esa persona se irá, porque el amor es libertad y respeto. Es ser y permitir ser.

Cedemos nuestro poder a los demás, los hacemos responsables de nuestra felicidad o de nuestra desgracia, nos volvemos dependientes y no nos queremos hacer responsables de nuestros actos. Entraremos en una relación de dependencia en donde haremos todo lo posible para no ser nosotros y para que la persona nos acepte. Por otro lado, si nos hacemos responsables de nuestros actos, ya no tendremos a quién echarle la culpa si el día de mañana deciden dejarnos. Cuando alguien se va se activa nuestra memoria del dolor, de la separación… -se va a marchar, me va a dejar…  Evitamos que nos amen por miedo a “sufrir” de nuevo la soledad.

Cuando alguien nos mira nos da miedo, porque nuestro ego teme que nos vea como nosotros creemos que somos. Y muchas veces la manera en que nosotros nos vemos no es real, porque nos criticamos, nos hablamos mal y esa no es la realidad.

Con los ojos del amor vemos potencia, capacidad, grandeza, compromiso, belleza, hermosura, entereza, no algo indigno ni juzgable, nada tachable, vemos a las personas tal cual son.  Si algún día está de buen humor ¡Qué bien! Y si un día está de mal humor y no quiere vernos ¡Está bien! Seamos conscientes que todo viene en un paquete y para amar hay que aceptar, no querer CAMBIAR.

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2 comentarios en “Cuando alguien te mira de verdad…

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