Cuando me rendí…

Un buen día me vi inmersa en leer libros sobre líderes espirituales que hablan sobre el despertar de la conciencia y preferí no creerles, sino experimentar esas palabras y convertirlas en acciones. Por más maravillosa que fuera la enseñanza, nunca se comparará la manera en la que tú la vivas. Es equiparable cuando alguien te cuenta lo maravilloso que se siente estar en la cima de alguna montaña, tú no lo sabrás, hasta que lo experimentes.

Leí un libro que me ha llevado a despertar mis emociones, a conocerme, a encontrar mi misión en este mundo (al menos en mi mundo). Este libro se llama UN CURSO DE MILAGROS, al que puse en práctica hace unos años.

Este libro nos muestra ampliamente como somos libres de pensamiento. Siempre me detengo a meditar y experimentar las oraciones o frases que contiene, ya que (al menos para mi), están llenas de sabiduría. Me detuve en dos conceptos que me hicieron recordar mi pasado: Renunciar y rendirse.

Hoy entiendo muchas cosas, el día que RENUNCIÉ a mi trabajo hace unos años. Muchas personas a mi alrededor que creían conocerme me dijeron ¿cómo te puedes rendir? ¿te has dejado derrotar? ¿Oye, no te sientes fracasada?. Yo estaba segura de esa decisión, sentía que aunque hacía muchas cosas, el día era lento, mis movimientos eran letárgicos y en lo personal, no tenía retos. Reconozco que aunque no sabía como hacerlo, tuve que armarme de valor, tomé un pretexto y lo hice mío. Yo recuerdo que sólo sentía que ya había terminado mi misión ahí.

Hoy reconozco que es diferente la rendición. Rendirte es cuando te das cuenta que tienes que soltar. Renunciar no es lo mismo, rendirte es soltar creencias e ideas. Hay una ley que dice “a lo que te resistes, persiste”. Cuando estamos en una situación que no podemos evitar, que se repite y no estamos tranquilos, al soltar nos hacemos el favor de regresar a nosotros. Ese tipo de situaciones puede involucrar relaciones, trabajos, apegos, juicios constantes. Hay que ceder, y lo haces ahora. No puedo cambiar mi pasado, pero si tomar la decisión de como quiero vivir ahora, este momento. Para sentir la tranquilidad, hay que dejarnos de resistir, sin hacer juicios.

Cuando nos rendimos nos damos cuenta de algo, que sentir paz es inevitable, que sólo estábamos obstruyendo nuestro propio camino, que había mucha tensión de lo que deteníamos y no dejábamos fluir los sucesos. Rendirse no es tolerar una situación y no hacer nada al respecto, no es dejar de hacer planes y realizar actividades que nos lleven a un estado mental de felicidad. Sino hacer desde esa paz.

No nos proyectemos, veamos las cosas como son, aprendamos a hacer con los limones limonada, no hay que resistirnos a lo que tenemos en frente, inconscientemente lo hemos pedido, sea lo que sea, con nuestros pensamientos hemos atraído esta realidad, ahora la tarea es atraer aquello desde la consciencia, para que lo vivamos pleno, la resistencia sólo hará que sigan persistiendo las situaciones.

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