Miedo a sentir

Después de un largo silencio por tu ausencia la vida me sorprendió con una llamada tuya para decirme que nos volveremos a ver, me quedé en shock. Estaba totalmente cerrado contigo, quería creer tu regreso era una broma, una mala broma, pues desde hace más de un año que no te veía y creía tontamente que no volvería a verte.

Cuando te conocí, hablar contigo era divertido, nos desvelábamos riendo, compartiendo nuestros secretos, hablando de todo un poco, los amigos, el trabajo, después te fuiste y seguimos compartiendo a distancia, y llegamos hasta planear un próximo encuentro, decías que regresarías en un par de meses, luego tu viaje de placer se fue extendiendo porque te ofrecieron una muy buena propuesta de trabajo, tú estabas muy contenta con esa oportunidad y yo obviamente celebraba contigo que te fuera bien.

No puedo decirte que tengo un mal recuerdo tuyo, pues siempre fuiste muy transparente y directa, de pocas palabras, pero sincera. Tus ojos nunca me pudieron engañar, los ojos no mienten.

La espera se hacía eterna y yo me desesperaba, decidí cerrar la puerta contigo y decirte que no volvieras a llamarme, pues me estaba emocionando mucho contigo y la paciencia no fue mi mejor aliada, tenía ganas de abrazarte y enloquecía con la idea de que conocerías a alguien o estuvieras con otro chico que te llenara de cálidas caricias, algo que por la distancia no podía ofrecerte.

Desde ese día que me avisaste que vendrías de nuevo, esos 36 días te estuve pensando diario, pasé noches y mañanas haciendo diálogos en mi cerebro y pensando mil cosas, si te quería ver para abrazarte y decirte que amaba verte y por otro lado pensaba ¿pero qué sentido tiene? Seguro conoció a alguien y yo aún no, tenía miedo de volver a sentir eso que me hiciste sentir esos días que estuvimos juntos.

No quería aceptarlo, me negaba a pensar que de lo que temía realmente era miedo a sentir. Cuando me acerqué a tu mesa esa noche que me avisaron tus amigos que estabas ahí, sentí muchos nervios, no sabía como actuar. De pronto todo se nubló y te levantaste para darme un abrazo, sentí todo, no quería, me negaba, pero aún así lo sentí. Tu dulzura siempre la recuerdo, verte fue como no recordar nada de lo que pasó cuando no te vi, como que el tiempo no había pasado y tu estabas esperando verme. Me dijiste al oído : Te extrañé mucho.

Quiero agradecerte que, a tu corta edad, siempre, desde que te conocí, me has dado grandes lecciones. No sé si te irás de nuevo, si te volveré a ver, pero me enseñaste que el tiempo, el miedo y los pensamientos no son reales, es una ilusión… lo único real el amor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s