Solo somos un recuerdo, mantente en PAZ

Estos días de semana santa me gustan mucho, hay mucho silencio, pero no me refiero al ruido de la ciudad tan abrumante o tan bella como lo puede ser la Ciudad de México. No hay tanto ruido mental, no hay tanto que pensar.

El fin de semana anterior, impartí un taller de como a veces ponemos obstáculos para no tener paz. Al amanecer despertamos, si nos va bien, y nuestra mente automáticamente busca el medio o la conexión con el mundo exterior. Colocamos el teléfono cerca de nosotros y a veces debajo de la almohada.

Lo primero que hacemos es encenderlo, entramos a redes sociales, a whatsaap para ver quién nos escribe o quién nos dejó de escribir, si nos dejaron en visto, checamos el correo para ver si alguien nos mandó algo de trabajo, alguna noticia esperada, los recibos que tenemos que pagar, ver ofertas de algún taller, después revisamos las noticias de lo que está pasando con el gobierno, la sociedad, el coronavirus o simplemente que sucedió mientras estábamos dormidos… en fin, estamos buscando culpables de nuestro malestar. Y eso, es sólo el comienzo, es la manera en la que muchos despertamos.

Desde hace tiempo, elegí no dormir cerca de mi teléfono celular. Pensé que al principio no sería buena idea. Justo porque un día mi hermana me llamo en la noche para decirme que mi mamá se había puesto mal de la presión, y como yo justamente ese día había decido dormir temprano y dejar el teléfono fuera, cuando desperté en la noche y me levanté por un vaso de agua, lo primero que hice fue ver mi celular, afortunadamente todo estaba bien.

Tenía que tomar una decisión, estaba muy intranquila por justamente tener esa conexión con él mundo de afuera, y tomé la opción de desconectar WIFI y pedirles a mis familiares que no podrían contactarme por las redes sociales por si algo andaba mal, o tenían una emergencia, que por favor me llamaran a mi línea telefónica. Opté por no revisar mi teléfono al despertar sin al menos una taza de té en la panza y haber limpiado areneros de mis tres gatos.

Las cosas cambiaron definitivamente. Es cierto, y lo confieso, soy amante de las historias de animalitos que están en situación de calle y después son rescatados y tienen una vida mejor. Miré los juicios que hacía durante las mañanas cuando despertaba y lo primero que hacía era desbloquear el teléfono y ver el comienzo de esos videos ¡ODIABA A LA GENTE POR SER INDIFERENTE CON ESAS CRIATURAS PELUDAS AMOROSAS!

Comencé a observar mi mente y su contenido, porque si lo único que quería era estar en paz… ¿Por qué veía esas cosas que me hacían pensar lo peor de las personas malvadas? ¿Por qué proyectaba esos juicios que no podía ver en mí? Opté por seguir adelante con mi práctica de Un Curso de Milagros y ver lo que es con los ojos del alma. Aprender a perdonar para estar en paz. Por eso es que lo que enseñas es irremediablemente algo que aprendes. No dejes que la maldad del mundo endurezca tu corazón, al final somos solo un recuerdo en este mundo, lo que haces hoy, lo recordarás seguramente, pero nada permanece.

Con amor, Selene

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